viernes, 2 de junio de 2017

Pídemelo, preciosa

Desde que entró a trabajar en la agencia, María está cansada de ver el desfile de conquistas de su jefe. La última está sentada junto a su mesa.
Con ella siempre se ha comportado como un estirado y ya está acostumbrada. ¿Qué pasa si eso cambia? Podía manejar al jefe borde ¿podrá también con el seductor aún a sabiendas de que le oculta algo?

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